Está aquí : Actualidades > Antioxidantes en cuidado de la Piel

Antioxidantes en cuidado de la Piel

La piel, una defensa contra el exterior
La piel es el órgano más expuesto del cuerpo humano, en contacto directo con el entorno exterior: radiaciones solares, sustancias tóxicas contenidas por los cosméticos y detergentes, agentes contaminantes en suspensión en el aire. La piel es un órgano vivo que desempeña una función protectora: impide, cuando es posible, que ciertos cuerpos extranjeros penetren más allá de sus tejidos superficiales.

Un órgano en primera línea
La epidermis es la capa superior de la piel. Se encuentra expuesta constantemente al entorno exterior y puede sufrir un envejecimiento prematuro (piel seca, aparición de arrugas y surcos, manchas, etc.). Bajo la epidermis, la dermis forma una capa intermedia con la hipodermis, tejido que alberga las grasas y algunos antioxidantes, como los carotenoides. La acción del estrés oxidativo y los radicales libres debilita la dermis, ya que altera su estructura. Por tanto, para conservar la salud y la belleza de la piel, es importante adoptar una higiene de vida que permita limitar la acción de los radicales libres.

Los radicales libres
Los radicales libres surgen de forma natural en presencia de oxígeno y de radiaciones UV. Su producción excesiva es perjudicial para el equilibrio de las células. La vida moderna (contaminación, tabaco, exposición al sol) origina un aumento de las cantidades de radicales libres que atacan a los sistemas de defensa del organismo.

¿Cómo defenderse frente a la invasión de los radicales libres?

  • Algunas enzimas están programadas para neutralizar a los radicales libres. Entre ellas se encuentran la superóxido dismutasa y la glutatión peroxidasa
  • Numerosos micronutrientes completan la acción de estas enzimas. Primero, la vitamina C captura los radicales libres, aquellos que no son neutralizados continúan su progresión y atacan a las grasas de las membranas celulares. Entonces, la vitamina E impide que los radicales libres actúen contra las membranas celulares y las destruyan mediante una reacción química que libera oxígeno singlete, una sustancia tóxica para las células. La molécula de betacaroteno se caracteriza por ser capaz de capturar el oxígeno singlete cerrándose sobre sí misma.

Existen, por tanto, sustancias capaces de luchar contra los radicales libres durante su progresión en el organismo, y por eso es importante tener una alimentación variada y, por qué no, recurrir también a complementos alimenticios completos que aporten al organismo toda una gama de antioxidantes.

La piel y el sol
No es recomendable exponerse al sol por la salud de la piel. Los rayos ultravioletas (UV) del sol constituyen el primer factor de riesgo del cáncer de piel. Los UV, que son radiaciones con una longitud de onda comprendida entre los 190 y los 400 nanómetros (nm) se dividen en tres clases: los UVC, de 190 a 280 nm, los UVB, de 280 a 320 nm y los UVA, de 320 a 400 nm. La mayoría de los estudios desarrollados acerca de la acción de los rayos ultravioletas sobre la piel se centran en los UVB, comúnmente considerados los principales responsables de los cánceres de piel. Los UVA, considerados menos peligrosos, se utilizan en las lámparas de bronceado, aunque su peligrosidad ha sido considerablemente subestimada. Estos últimos constituyen el 90% de la radiación solar y poseen una gran facilidad para alcanzar la dermis. Los UVA que penetran profundamente en la dermis provocan la producción de radicales libres que actúan sobre la estructura de las membranas celulares. La piel pierde flexibilidad y elasticidad, lo que favorece la formación de arrugas.
Los UVB se han considerado más nocivos que los UVA porque son los responsables de las quemaduras que atacan directamente a las células cutáneas. Desde el eritema hasta la quemadura más grave, las quemaduras causadas por el sol podrían ser responsables del cáncer de piel denominado melanoma maligno. Según un estudio publicado en la revista Nature, los riesgos de padecer un cáncer de piel son más elevados cuanto más importantes sean los comportamientos de riesgo, como las exposiciones solares prolongadas y las quemaduras, sobre todo cuando se han producido de forma repetida durante la infancia. En caso de exposición solar, es necesario prever una protección completa de la piel: pantalla total UVA+UVB, sombrero, no exponerse entre las 12:00 y las 16:00. Los nutrientes constituyen una ayuda importante para proteger y reforzar las defensas naturales de la piel contra la acción de los radicales libres. Por eso, los carotenoides pueden tener una función protectora.

La acción protectora de los carotenoides
Los carotenoides son pigmentos naturales que se encuentran en frutas y verduras y que poseen propiedades foto-protectoras en los vegetales. Asimismo, permiten neutralizar el oxígeno singlete y prevenir los daños celulares que éste suele producir.
Varios estudios científicos han demostrado que un aporte enriquecido de carotenoides disminuye la sensibilidad de la piel a los rayos UV (menos quemaduras y acción destructiva ralentizada). Por eso es conveniente preparar la piel para las exposiciones solares con complementos alimenticios específicos.

Le recomendamos la utilización de nuestra cura Belleza de la Piel, que asocia un potente antioxidante nuestro Antioxidante 200 y nuestro complemento especial para la piel, Regederm, antes de cualquier exposición al sol (en especial cuando se trate de exposiciones fuertes).